
Escribí un caolumna para Zancada sobre "Giles que no encuentran graciosas a las mujeres".
Pueden leer la columna completa haciendo click acá.En un momento en que los hombres han elegido dejar de trabajar con la fuerza bruta de sus manos para preferir sueldos de cuello y corbata (o de poleras, si es que trabajan en el los medios), es de perogrullo afirmar que ahora el “macho” hoy trabaja con el intelecto.
Como tiene pocas posibilidades de demostrar su superioridad física, se ha obsesionado con tres cosas para demostrar que no es marica:
Primero: Puede ser un indignado anticapitalista de marcha semanal, pero no tiene problemas para hablar monótematicamente de un club de fútbol que funciona no sólo como opio del pueblo al ocupar la agenda noticiosa, sino que su pasión futbolera es el modelo exacto del peor capitalismo canibal: los clubes que tienen más dinero compran a los mejores jugadores y ganan obviamente los partidos, aumentando sus billeteras y las diferencias con los equipos chicos. Se genera así un círculo vicioso donde existe un 1% alejado del resto.