Otra de las cosas que me intrigan son los nombres de las peluquerías.
Creo que -al igual que los maniquíes- son el intento que realizan los dueños (peluqueros, peluqueras) para transmitir su sensibilidad, su visión de lo que es “verse bien”.
Esta semana de aburrido terminé en “Los Cobres de Vitacura” y me encontré con muchas peluquerías.
Creo que no es apresurado decir que los apostrofes son grandes protagonistas de los nombres de estos lugares.
Siempre uno encuentra cosas como Salón de Belleza “Gilda’s” o incluso “Mercede’s”. Pero este me gusto mucho, ya que le da una vuelta de tuerca al concepto. 
Si. Acá el apostrofe va AL COMIENZO.
A mi el nombre Orquilla me parece un gran nombre de peluquería. Pero con un apostrofe luego de la O creo que le da un toque internacional y lo que se logra al final es que uno sienta que no está entrando a cualquier lugar.
Creo que es una gran idea y me gustaría haber estado en el momento en el se produjo.
Seguramente alguien dijo “¡Yo encuentro que Orquilla es muy típico!”
En “Los Cobres” había una tienda de artículos de peluquería, y creo que no podría haber tenido mejor nombre. 
Según mi experiencia “mousse” es el producto que más le ponen a uno cuado va a cortarse el pelo.
El peluquero -si eres hombre- siempre te pone mousse una vez terminado su trabajo, a veces sin preguntarte.
Yo siempre he creído que es una manera que tienen de arreglar la cagadita que te acaban de dejar.
También puede ser porque la mayoría de los peluqueros SIGUE PEGADO EN LOS OCHENTA'S, que es cuando el mousse aún no era desenmascarado como el producto mula que es.
Antes, cuando era más pendejo, dejaba que me pusieran mousse y cuando salía me lo sacaba cuando daba vuelta la esquina.
Otra de las cosas que me gustó del paseo que me mandé, son las fotografías que usan las peluquerías en sus letreros.
Miren esta: 
Encuentro que la idea es fresca. Es como si ella perteneciera a una pandilla de peluqueras y con los dedos hiciera el símbolo de “flow”, mientras posa con pistolas y dólares.
También es como si los dedos fueran una persona que va a bajar por la pendiente que es su pelo.
Y también es como si esta mujer se fuera a cortar el pelo al ojo, dejándose probablemente la escoba.
Creo en todo caso que la foto quedaría mucho más poderosa si en vez de las manos, hubiera usado una tijera de verdad, o una de esas de juguete, como las que tienen forma de personajes de Plaza Sésamo.
Miren la foto nuevamente e imagínenselo.
Como sea, creo que lo que quiere transmitir la foto es una onda informal. Y creo que se logra.
En los Cobres de Vitacura el 60 por ciento de los locales son peluquerías. Cuesta decidirse y elegir, pero creo que después de ver lo siguiente, uno no la piensa dos veces. 
PD: Si vives cerca de una peluquería con un nombre que merezca reconocimiento, mándame una foto a josemiguelvillouta@gmail.com para publicarla en mi blog.