Ayer iba caminando por la calle pensando en el estado del arte moderno ya que el fin de semana había visto (no leído) un artículo en La Tercera de un crítico que pedía que no llamáramos “arte” al “arte moderno”.
Fue justo cuando me topé con esto: 
Me gustó que hicieran promoción, lo que desde mi punto de vista es muy moderno.
También que dejen en claro que vale 85.000 pesos CADA UNO.
Más de algún chanta va a entrar y exigir que le vendan todos los cuadros por esa suma.
En estos tiempos modernos, hay que dejar todo bien claro.
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El lunes es el Día de los Enamorados. En Providencia hay una botillería que está totalmente cuadrada con San Valentín.
Cuando uno pasa por afuera de sus vitrinas, se puede ver como han puesto impresiones a color de afiches de películas románticas como Twilight y del mega éxito “Noches de Rodante” (que fue l0 que me llamó la atención en un principio).
Es, como dice el letrero que han puesto afuera, un “homenaje” a aquellos filmes. 

Siempre me ha gustado cuando los letreros usan la frase “¿Y por qué no?”.
Hace que uno se diga “¡Hey, estoy lleno de prejuicios y ataduras!”.
En este caso la pregunta es “¿Y por qué esta película no hizo que nos enamoráramos?”
Creo que la respuesta es larga:
“Porque estoy con sobrepeso y me odio a mi mismo, porque estoy deprimido, porque los personajes de la película tienen dinero, por que ellos son estrellas de cine, porque la película es como el pico, porque uno de los personajes se muere al final, porque esas películas son de maricones”.
Pero da lo mismo. Lo importante son las buenas intenciones de la botillería. Mal que mal, ¿No es el alcohol el compañero ideal para aquel día?
El alcohol nos puede ayudar a olvidar a alguien que nos ha roto el corazón si estamos solos, y si estamos en pareja, nos puede ayudar a volver a hacer sentir algo por esa persona -que nos tiene hasta la coronilla- y poder decirle nuevamente “Te Amo”.
Hey. ¿Y por qué no?.
Librémonos de nuestras ataduras, con alcohol.
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Ayer logré finalmente entender por qué cuando veía este aviso, había algo que no calzaba. 
Y es porque si uno va a andar en micro- especialmente en un recorrido en el que se suben flaites que no pagan el pasaje- UNO NO ANDA MOSTRANDO EL COLLAR DE PERLAS, sobretodo ENCIMA DE UN CHALECO NEGRO.