Sunday, January 09, 2011


Hoy me he desperté a la una de la tarde y fue como “mierda, ya soy un fracasado”.

Antes de que sigan leyendo: No crean que este es un blog foodie ni que voy a escribir de las mierdas que como porque no es así. Además, en la mañana me levanté y me di cuenta que no tengo pasta de foodie porque para serlo hay que limpiar la cocina, la que estuvo hecha un desastre todo el día y la que recién acabo de terminar de ordenar contra mi voluntad.

Así como me gustaría tener toda esa onda sexy y rockera de los chefs de Top Chef, también me gustaría tener toda esa onda relajada “no es gran cosa” al momento de ponerme a lavar los platos, esa onda de “si en una patada está”. Y no es así. Es la culpa constante de “podría estar viendo tele”. Puse música, dije “esto me va a servir para desconectarme, para hacer algo que no sea cerebral” pero igual.

Lavar los platos, lo hago siempre, pero lo odio. Son los hábitos que nunca tuve desde niño y la culpa es de mi madre por no haberme permitido entrar nunca a la cocina. De ella es la culpa.

De Top Chef debo decir que considero que Padma es la mujer más hermosa de todas las que están en edad fértil. No puedo dejar de mirarla y de querer estar sentado al lado de ella. Padma también es como “sedada”, es decir es como “chillaxed extreme”, es por eso que yo en vez de decirle Padma, le digo Pasmá.

Mi experimento 24 horas de foodie ayer me dejó tan entusiasmado (o hambreado) que me levanté, me sacudí el fracaso y partí al supermercado (me llevó mi “yunta”) y compré todos los implementos para hacer hamburguesas de tocino. La foto de las tiras de tocino que ven arriba, son las que he comprado.

Otra de las cosas por las que considero que no seré foodie es porque es caro serlo. Me gasté mucha plata comprando queso, carne, tocino, Ketchup, panes y un frisbee. El frisbee es porque en mi cabeza también tengo la fantasía de que los fines de semana voy a jugar en el parque como en “¿Te Acuerdas de Anoche?”. No se si jugaban frisbee específicamente, pero los que vieron la película saben a lo que me refiero.

Fue mucha plata. No quiero decir cuanto, pero hice inmediatamente en mi cabeza la equivalencia de las cosas que me dejaría de comprar y de cuanto me saldría darmelas de foodie. Y no.

La verdad, cocinar en casa sale lo mismo o quizás un poco más caro que ir a comprarse las hamburguesas a Mr. Big. El queso azul en el supermercado es prohibitivo, así es que terminé comprando “gauda laminado” ¿y que pasa?

Lo otro es que este país tiene una onda apestosa con el tocino. No sólo venden esas tiras chicas weonas que parecen scotch, sino que en la fiambrería del supermercado tenían gruesas –pero ni tanto, las pueden ver en la foto- pero sólo de TOCINO AHUMADO.

Cuando le pregunté al tipo me dijo “no. no se si alguna vez hemos vendido del normal”. Y me lo dijo con cara de “este tipo está loco que quiere comer tocino del normal, si esto es Chile, compre arrollado”.
Quiero ir a un lugar donde me digan “¡Si! Lo tenemos sin cortar, ¿de qué ancho y largo lo quiere?”.

Compre Ketchup, un sobre, pero me di cuenta que necesitaba sólo una cuchara para la carne molida y cuando abrí la despensa vi que mi vieja tiene lleno de esos mini sobres de McDonalds, porque nosotros guardamos. Guardamos y compramos.

Así fue mi experiencia:

Es todo muy rápido. No me demoré más de 20 minutos en tener todo listo.
El pan se me tostó en seguida, más de lo que esperaba y tuve un momento de desesperación. Sobretodo porque mientras ponía el tocino en el sartén para que botara la grasa y quedara crujiente, tenía que manipular los panes que estaban detrás y saltaban las gotas de grasa y era como “¿hay que quemarse?”

Además me urgí porque como vi que la grasa salpicaba para todos lados dije “estoy haciendo algo mal”. Pero no. Quedó todo con grasa de tocino, la casa pasada, los sillones de mi vieja recién tapizados, pero quedó todo exquisito.

Acá la foto:



Las hamburguesas las puse en la misma grasa que soltó el tocino entonces quedaron fritas y crujientes por fuera. Eso, más lo crujiente y “salado” del tocino, más lo suave del pan, mas la lechuga, lo suave de la mayonesa y el tomate…era una exploshión de sabores.

Escribo esto y me corren los jugos gástricos.

Valió la pena totalmente.

Nos comimos dos hamburguesas cada uno. Mi “yunta” que es más decente me pidió que su repetición fuera sin pan.

Acá la foto de su cheeseburger con tocino “al plato”:





Todo lo anterior con unas Coca-Colas Light con mucho hielo.

Luego de eso nos fuimos a comprar una casatta de helado al Food Center de Manquehue.
Compramos esa Magnum White Relax.

Otro día les escribo de ese lugar. Del Food Center. Es todo eshpecial con gente eshpecial. Pero como andábamos foodies, TENIAMOS que ir a weviar para allá.

Compramos además una lata de crema chantilly. Y nos comimos todo. Todo lo que hemos comido hoy es NORMAL PARA NOSOTROS COMER. Es nuestra cantidad standard de cerdear. No nos podremos casar, pero tenemos esto. Algo que los otros tipos no tienen porque sus minas se tienen que cuidar y si no se cuidan, se van a la chucha y es como “oye, come menos”.

Las pequeñas justicias de la vida que demuestran que Dios está de nuestra parte.

Bueno.

Es tarde.

A dormir.

Pero antes, a la cocina.